Es difícil entender el cariño que se le puede tener a un perro. Yo tampoco lo entendía. De hecho, era de esos que pensaba:

¿Qué les pasa a los amantes de los perros? Son canes, no hijos.

Pero entonces te conocí Manolo.

 

Mi MaríaGiuseppina narró tu historia en Instagram:

Hace 10 años me llegó por correo un newsletter de un albergue de perritos rescatados, en el asunto del correo decía “perrito deprimido”, lo que fue para mi el gancho perfecto para abrir ese mail. Al leerlo, venía narrada la historia de “Chewakka”, un perrito deprimido porque su dueña acababa de morir y la familia no quería quedárselo. Pero la descripción de un perrito deprimido no encajaba para nada con la foto en la que parecía que me estaba sonriendo. Yo vivía sola y honestamente estaba también muy triste, así que decidí que “Chewakka” tenía que vivir conmigo.

Después de hacer todos los trámites, el 21 de septiembre de 2010 “Chewakka” llegó a la casa, por azares del destino su nombre cambió a Manolo y así empezó nuestra historia juntos. Lo mejor que hizo Manolo conmigo fue acompañarme, yo lo mejor que pude hacer por él fue llevarle a Luis, quien se convirtió en su humano favorito.

De repente, de ser dos, pasamos a ser una familia numerosa, en la que Manolo fungió como un perfecto hermano mayor.

Sencillo no fue. Después de un historial como el tuyo mis relojes Casio fueron la fianza que pagué para que me recibieras en la familia. Valió la pena, porque entonces estuvimos juntos los tres, luego los cuatro y, finalmente, los cinco. Obvio, como en toda familia, hubo travesuras, enojos, regaños y reconciliaciones, pero siempre estuvo el sentimiento que tú, Manolo, eras una parte vital.

Hace unos días MariaGiuseppina me decía que yo fui tu quinta pata, pero creo que tu fuiste mi tercer pie. Es difícil de explicar pero, en estos poco más de 8 años que estuvimos juntos, siento que tu fuiste uno de los regalos que ella me ha hecho para volverme mejor persona. Digamos que fuiste nuestra primera responsabilidad en pareja.

Nunca voy a olvidar cuando tuve que llevarte a Urgencias porque te rebanaste la cabecita por ocultarte de un rayo (los odiabas). Tampoco de los paseos por la Del Valle y de como te le ponías al brinco a perros que evidentemente podrían devorarte; tú, sin consciencia exacta de tu tamaño, les gruñías como como si fueras un Doberman.

Siempre será increíble recordar cuando llegabas conmigo a la oficina, tus cameos en mis videos o las noches que me acompañabas a maratonear una serie; escuchar tus patitas de la sala a la habitación o como nos mostrabas tu cariño con besos en pies, panza o manos. Gracias por desconfiar de cierta gente y gruñirle a quien no te caía bien, al final tuviste razón con varias personas. No voy a olvidar las visitas al “perriatra”, la “perruquería” o que fuiste mi “perrigénito”.

No olvidaré como hace algunos meses te escapaste de la casa para alcanzarme mientras paseaba con los niños. El cansancio comenzaba a ser tu estado habitual, pero no te importó. Lo diste todo para estar con nosotros. Nos diste todo y te lo agradezco.

No borraré de mi mente tu último respiro y como te respondí con un sollozo, pues sabía que ya no podríamos coleccionar más recuerdos juntos.

Yo no entendía el cariño que se le puede tener a un perro, hasta que te conocí a ti Manolo. Gracias por tanto.

 

Lloramos por un amigo
Que se ha ido al paraíso
Para nunca regresar
Lo vamos a extrañar
Adiós amigo
Querido amigo

Nos deja un gran vacío
Que en el corazón lo sentimos
Con tan sólo recordar
Los días no volverán
A ser los mismos
Querido amigo

Ha sido difícil aguantar
Este golpe al corazón
Cómo soportar la realidad
Sobre todo este dolor

Este llanto es por un amigo que se fue
Que se nos ha adelantado en el camino
Y que Dios ha decidido tenerlo con Él
Allá ladrará (🐶) como lo hizo ayer

 

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2 comentarios

  1. Gracias al buen Manolo, tuve el gusto de conocer y compartir con personas extraordinarias; y el privilegio de verlas crecer como personas, como pareja y como familia.

    Abrazo fuerte, María José y Luis.

    Hasta siempre, Manolo… que la fuerza te acompañe

  2. ¡Grande, Manolo!
    Siempre era tan bonito verte en la oficina; la hacías un espacio todavía mucho mejor de lo que ya era. Aunque al tratar de tomarte una foto nunca te dejabas y por eso tengo más fotos de tu cuerpo pero no de tu carita jajaja.
    Gracias por tanto y seguro ahora serás el ángel de la guarda de tus dueños :)

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