Nunca he sido un gran fanático de Björk, incluso confesaré qué tal vez me sepa unas dos canciones a medias y muy pocas veces al año pongo su música, simplemente porque ese día se me antojó escucharla y tal vez no dure más allá de 30 min escuchándola. Y, entonces se preguntarán ¿por qué  decidí pagar uno de sus boletos (los cuales no son nada accesibles) y acudir a Cornucopia?

Simplemente porque Björk es increíblemente espectacular, es una artista que rompe todas las barreras de la originalidad para crear un estilo único que va a un nicho pequeño, pero que a la vez trasciende fronteras por su complejidad y mensaje.

Sobrará decir que es islandesa y tal vez muchos solo conozcan ese dato de ella, pero creo, sin temor a equivocarme, que es una de las artistas que más arriesga al crear y experimentar. Que no sólo está un paso adelante, sino que ella está en la meta mientras que tú, yo y otros artistas apenas nos entramos de que la carrera existe.

Y lo digo por lo siguiente: ustedes saben que Björk, por ejemplo, fue una de las primeras artistas que que en 2011 decidió hacer un álbum que nació en una App, en la que al ingresar muestra las constelaciones de un universo musical y en donde puedes explorar diferentes galaxias para escuchar su música siendo capaz de además crear tu mismo la tuya. ¿O qué opinan de que un día rompió las barreras y creó una experiencia digital 360 inmersiva en donde puedes moverte a través de sus videos o suturar la herida en su pecho para hacerla sanar, mientras te envuelve en una coraza metálica y canta a centímetros de distancia de tu nariz… aún se me eriza la piel al escucharlo.

O crear con Bophilia un método para aprendizaje musical que fue implementado en países como Noruega,Brasil, Estados Unidos y obviamente Islandia, impactando no solo a los jóvenes estudiantes, sino significativamente en aquellos que tienen déficit de atención.

Y, por si fuera poco su impacto en el mundo digital, en éste no solo crea su música, sino también construye su propio recinto para poder escucharla y hacer de ésta una experiencia única y que no se arrepentirán de escuchar.

Texto por: Pablo Vidal.

 

Björk en Parque Bicentenario: una reseña de uno de sus conciertos.

Cornucopia llegó a México después de contados lugares como NYC. No es un espectáculo fácil de mover, por lo requería no solo de un lugar donde poder montarlo, sino además que concuerde con el mensaje hacia la humanidad para salvar a nuestro planeta, por lo que el Parque Bicentenario fue, sin duda, el lugar correcto para realizarlo.

Una gran carpa estilo “boda fifi” (digo gran carpa, porque en verdad lo es) que no solo es un recubrimiento, sino una burbuja de ingeniería en su máximo esplendor, nos dio la oportunidad de poder apreciar un concierto como en ningún otro lado lo haríamos.

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Las palabras se quedan cortas para describir este lugar, una estructura metálica interna te lleva a través de unas escaleras para subir y poder apreciar el sitio, el refugio, esta isla que compartiremos con seres distintos, sonidos de culturas antiguas y al mismo tiempo modernas. Nos reciben sonidos de pájaros y aves que nos acompañan a nuestro asiento para poder iniciar nuestra inmersión. Lugares bastante cómodos y con una visión perfecta que muchos recintos quisieran tener y, sin duda envidiarían, ya que no existe quien te obstruya la vista para poder apreciar este espectáculo.

Se puede observar una cantidad de luces que corren a lo largo del escenario y además bocinas por cualquier lugar que no olvidan a los que pagamos poco y queremos disfutar como los que están tan cerca y que casi pueden tocarla.

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Björk en Parque Bicentenario: una producción increíble.

Un telón compuesto por cientos de cadenas metálica y de repente un coro de más de 35 voces mexicanas apresuran a los rezagados para que corran a sentarse a su lugar. Y ahí estamos, ante unas voces privilegiadas que acompañarán esta aventura musical.

De repente se oye Björk, ella no se llega a ver ya que existen proyecciones finas y de calidad exquisita las cuales proyectan a este telón de cadenas y que te hacen pensar que estás escuchando una grabación por la perfección de sus notas y, sin poder identificar si es ella o solo un archivo digital perfecto, de pronto una luz al fondo la ilumina. Pero sigues dudando al verla cantar con esos atuendos tan característicos, sin llegar en esta ocasión al de cisne de alfombra roja, pero que acompañarán a toda esta producción.

Después de su último disco Vulnicura en donde se muestra el dolor de su separación, y de cómo es posible tocar fondo y renacer, hoy Cornucopia es una oda, un grito, una llamada de auxilio a salvar nuestro planeta, a ser conscientes de nosotros y de nuestra existencia, a poder dejar este mundo a nuestros hijos para que lo puedan disfrutar ya que aún queda tiempo y si no, por lo menos debería intentarse.

Ella marca el ritmo de toda una maquinaria.

Flores que se mueven en todo el escenario y que bailan al ritmo de la música de la intérprete de ojos rasgados y piel esquimal, que sugiere que el tiempo no pasa por ella ante una belleza tan única como su voz, posteriormente corales emergen donde están los músicos y todo se centra en las flautas como un instrumento único para renacer. Acompañada de un septeto de flautas traídas de Islandia, la música nos lleva a través de agua de raíces que nos hacen sumergirnos en un ambiente tridimensional con luces que se prenden a su ritmo y que acompañan sonidos que salen de todos lados.

Sin ningún protagonismo, sin ser más que un engrane de toda esa máquina, ella va marcando el ritmo de un concierto en el que por momentos olvidas que ella está en el escenario, pero que te hace sentir que está junto a tus oídos. Música hecha con instrumentos distintos que culminan en la flauta como el renacer de la mitología griega, para empezar a labrar un futuro del cual somos responsables.

Sin ser un evento verde de Greenpeace, pero al mismo tiempo uniéndonos en su activismo por convicción, podemos vibrar ante sus sonidos tan únicos y perfectos. Solo una hora y media bastan para llevarnos a reflexionar sobre nuestro momento, nuestra existencia y nuestro hermoso planeta al  que hemos logrado destruir. Una niña activista sale reflejada y nos contagia para luchar y unirnos ante gobiernos que no quieren perder popularidad y que llevan atados de manos y cegando nuestras ganas.

Un futuro más humano a la mano de la tecnología para sobrevivir sin destruirlo.

Es momento de actuar coreando nuestra música, necesitamos un futuro más humano a la mano de la tecnología para sobrevivir sin destruirlo. Hay poco tiempo pero mucha esperanza y muchos más los que podemos lograr cambiar, si nos unimos a este llamado del corazón sanado de Björk.

De pronto alguien, una mujer en una de las pausas musicales grita desde lo mas profundo de su ser “Ni una más” y la gente comienza a aplaudir por empatía y borrando las pintas de las paredes pero escribiendo esa frase en nuestras mentes y corazones. Los aplausos duran algunos segundos, muchos mas de los que pensaba y demuestran la empatía que existe y las primeras palabras del despertar del letargo ciego en el que vivimos.

Cerramos de pie en la única pieza donde la gente se para ya que no es necesario hacerlo porque no conviene que exista ruido o distracciones que nos hagan perder este espectáculo de sonidos diversos y poco comunes, esos instrumentos exquisitos y esa voz única que jamás se puede olvidar. Sentir la piel erizarse ante una nota emanada por alguien hace que cualquier costo el que fuera pase a ser una inversión y una experiencia de vida.

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Björk en Parque Bicentenario: prohibido el uso de teléfonos.

Durante el evento está prohibido usar teléfonos móviles o tomar fotos, nos lo piden con respeto para poder disfrutar como antes cuando realmente abríamos nuestros sentidos para vivir con nosotros mismos, dejando de ver a través de una pantalla como hoy es nuestro día a día y, olvidarnos de likes falsos, que llenan nuestra desesperanza para poder así encontrar una conexión con nuestro entorno.

Alguno que otro quiere ganar con su instinto humano a sacar su móvil y lo hacen apagarlo, pero en general hace mucho no percibía un momento similar y me encantó vivirlo así.

Una cabina con 15 ingenieros de audio tanto jóvenes como los más experimentados, se encargan de demostrar que la música hoy es tanto o un poco más digital que instrumental y, logran lo que nunca había podido percibir, el mejor concierto por su audio impecable.

Una galería del evento.

Nos presenta a sus músicos y staff, nos dice “Gracias México” y sin mas, sin en ningún momento ser ella la estrella que sobresale con su ventilador en la cara, o mostrando su cara durante el evento en las pantallas, esa gran e incomprendida artista, sale para no regresar esta noche al escenario y demostrar que ella es todo y todos son ella en este inolvidable espectáculo.

La gente sale contenta y agradecida con esta experiencia. De forma ordenada salimos del recinto que, cabe mencionar que quedó mejor y mucho más a la altura que cualquier otro en la ciudad de México. Caminamos por los jardines y árboles para regresar a nuestra realidad, a un mundo en donde muchos de los que estábamos ahí, regresamos a la cotidianidad sin haber modificado nada, pero otros más nos vamos con una lección de vida que aunque ya conocemos, nos tardamos en entender.

Y cómo podrán ver, no me gusta Björk y no me sé sus canciones pero, si no la conocen, sé que lograrán encontrar si abren sus mentes, sus oídos y su corazón, a la música de esta mujer que considero superdotada e incomprendida, disfrutar de su voz, sus instrumentos , su imagen visual y creativa, su cabeza de olla express emanando vapores de colores y seres distintos, seres no cotidianos pero transparentes y puros.

Björk en Parque Bicentenario: el final.

Prendo el coche para salir del recinto enciendo la radio y una voz reggaetonera empieza a sonar. Mis oídos empiezan a sufrir sordera cotidiana para evitar escuchar sus letras que me recuerdan por un instante uno de los múltiples y enormes puntos por lo que es importante que hombres y mujeres gritemos “NI UNA MAS” pero también “NI UNO MAS”.

Callemos esas voces de violencia cotidiana y hostigamiento sexual juntos, al mismo tiempo y con todas nuestras ganas. Trabajemos para realmente poder cambiar y dejar algo a los que sigan por este planeta llamado Tierra.

Gracias Björk por ser única, por ser especial, por ser diferente y recordarnos que la originalidad tendrá siempre un resultado final trascendente. Eso sí se crea con el corazón.

Aun queda una fecha más, si pueden vayan y juntos comentemos en pablov[email protected]

Texto por: Pablo Vidal.

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