Todo conocemos a alguien (cercano o amigo de un amigo) que se la pasa frente al televisor jugando. Eso era un simple pasatiempo; hasta que sabemos que la adicción a los videojuegos es una enfermedad mental.

Con LuisGyG decíamos que el debate sobre cuán buenos o malos son los juegos de video tiene varios años. Pero que ahora la balanza se está inclinando de un lado por la postura de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los videojuegos como un problema.

Mi mamá me mandaba cada tarde por un kilo de tortillas pero siempre pedía un peso menos. Lo usaba para pasar a las maquinitas y ponerle crédito para jugar el Super International Soccer. Me eliminaban rápido y no pasaba más allá de un regaño porque me tardé 15 minuto en regresar a casa.

Durante la secundaria mejoré mis habilidades y ahora con dos pesos podía jugar casi una hora. Y fui el más feliz cuando me regalaron el PlayStation One con pantalla incluida. Desde entonces jugaba hasta cuatro horas después de comer y solamente me detenía al ser obligado para hacer la tarea.

Para mí era simple diversión, aunque en la actualidad ese gusto por los videojuegos podría catalogarme como enfermo.

Un problema mental.

En diciembre de 2017, la OMS anunció que incluiría por primer vez el trastorno por videojuegos como enfermedad mental. Así lo hizo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11) que no se actualizaba desde 1990.

Según el organismo, lo vinculaba a tres condiciones negativas que provocan. Primero por no controlar la conducta de juego respecto al inicio, la frecuencia, intensidad, duración, finalización y contexto. En segundo lugar por la priorización que se les da a los videojuegos sobre intereses vitales y actividades diarias. Y, finalmente, por mantener la conducta o dare una escalada a persas de la ocurrencia de consecuencias negativas.

Adicción a los videojuegos igual que apuestas.

En su reciente reunión en Ginebra, Suiza, la OMS ratificó a los videojuegos como una enfermedad mental. De esa forma, se cimenta su integración a la actual versión de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11 o IDC-11).

Debido a esto, los videojuegos quedaron en la misma sección de adicciones por juegos de azar con una formlación muy parecida.

Hay que tomar en cuenta que esto entra en vigor hasta el 1 de enero de 2022.

La adicción a los videuegos se definió como un comportamiento persistente o recurrente en el que el usuario pierde el control sobre aspectos como la frecuencia, intensidad, duración, contexto, etc., del uso de videojuegos, dándole prioridad sobre el resto intereses y actividades diarias de forma continuada pese a que genere consecuencias negativas. Realmente lo único diferente respecto a otras adicciones es que se indica que debe tener suficiente severidad como para impedir el desarrollo significativo de actividades importantes de la vida, incluyendo ámbito personal, familiar, social, educativo o laboral, durante un periodo de doce meses o más.

¿Cómo saber si soy adicto a los videojuegos?

Instituciones de Reino Unido, China y Australia desarrollaron el primer test para conocer qué tanto te la pasas ante videojuegos. Se llama “Do I play too much videogames?” (¿juegas muchos videojuegos?.

Según dicen, está diseñada para medir la actividad de juego de lo participantes. Esto para luego compararla con la población general. Así podrán determinar su riesgo de trastorno de juego.

“Queremos saber el punto en el que el juego se convierte en un problema de salud y los factores que contribuyen al desarrollo de los trastornos del juego, explorando las variables sociodemográficas, la personalidad y motivaciones. Esperamos que haya miles de participantes en la próxima fase del estudio”, acotan.

Puedes participar en este enlace.

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